Un curetaje dental, técnicamente conocido como raspado y alisado radicular, es un tratamiento odontológico que consiste en eliminar el sarro y la placa bacteriana que se acumulan por debajo de la línea de la encía. A diferencia de una limpieza común, su objetivo es limpiar las «bolsas periodontales» para frenar el avance de la enfermedad de las encías y evitar la pérdida de piezas dentales.
¿Cuándo es necesario un curetaje dental?
El curetaje es necesario cuando el paciente presenta periodontitis (lo que comúnmente llamamos «piorrea»). La causa principal es la acumulación de bacterias que inflaman la encía y comienzan a destruir el hueso que sujeta el diente.
El dentista o higienista recomendará este tratamiento si detecta que las encías están muy inflamadas, sangran con facilidad o si al realizar un sondaje se comprueba que se han formado espacios (bolsas) entre el diente y la encía donde el cepillo normal no llega.
¿Cada cuánto tiempo se debe hacer un curetaje dental?
No existe una frecuencia fija. El curetaje se realiza para curar una infección activa. Una vez finalizado, el paciente pasa a una fase de mantenimiento. Dependiendo de cada caso, las revisiones de control suelen programarse cada 4 o 6 meses para evitar que la infección regrese.
¿Cómo se hace el curetaje dental? Paso a paso
Este procedimiento es minucioso y se realiza por secciones de la boca (cuadrantes) para asegurar una limpieza total.
| Fase | Objetivo | ¿Qué se hace? |
| 1. Diagnóstico | Identificar bacterias | Test genético para personalizar el antibiótico (opcional). |
| 2. Preparación | Eliminar molestias | Aplicación de anestesia local en el cuadrante a tratar. |
| 3. Raspado | Limpieza profunda | Eliminación del sarro bajo la encía con curetas o ultrasonidos. |
| 4. Alisado | Regeneración | Pulido de la raíz para que la encía vuelva a unirse al diente. |
1. Test genético bacteriológico (opcional/avanzado)
En casos de periodontitis agresiva o cuando el tratamiento convencional no ofrece los resultados esperados, se recurre a este análisis avanzado. Consiste en tomar una pequeña muestra de la placa bacteriana de las bolsas periodontales mediante puntas de papel estériles. Esta muestra se envía al laboratorio para identificar exactamente qué cepas de bacterias están atacando los tejidos. Gracias a este test, el odontólogo puede recetar un tratamiento antibiótico específico, aumentando drásticamente las probabilidades de éxito y evitando que la infección reaparezca a corto plazo.
2. Aplicación de anestesia local
Dado que el curetaje implica trabajar por debajo de la línea de la encía y llegar hasta la raíz, el uso de anestesia local es fundamental para garantizar el bienestar del paciente. Se suele adormecer el cuadrante completo que se va a tratar, lo que permite que el profesional profundice en los tejidos sin que el paciente sienta dolor. Gracias a las técnicas modernas, el proceso es totalmente indoloro y permite realizar una limpieza exhaustiva y precisa, algo que sería imposible de lograr sin anestesia debido a la sensibilidad natural de la zona radicular.
3. Raspado dental (eliminación de depósitos)
Esta es la fase de limpieza propiamente dicha. El profesional utiliza herramientas de precisión llamadas curetas, diseñadas para adaptarse a la anatomía de cada diente, o aparatos de ultrasonidos. El objetivo es desprender y eliminar el sarro endurecido (cálculo) y la placa bacteriana alojados en la superficie de la raíz, ocultos bajo la encía. Es un trabajo minucioso en el que se recorre cada milímetro de la bolsa para asegurar que no queden depósitos que sigan destruyendo el hueso.
4. Alisado radicular (pulido de la raíz)
Una vez que la raíz está libre de sarro, el siguiente paso es el alisado. En esta fase se busca dejar la superficie del diente completamente lisa y pulida. Este paso es vital por dos motivos: primero, porque una superficie lisa dificulta que las bacterias vuelvan a adherirse; y segundo, porque facilita que la encía se retraiga y vuelva a pegarse de forma natural al diente. Al cerrarse la bolsa periodontal, se restablece la salud de los tejidos y se crea una barrera protectora contra futuras infecciones.
¿Cuánto tiempo dura el curetaje?
La duración depende de la gravedad de la periodontitis. Lo más habitual es dividir la boca en cuadrantes (cuatro partes). Un tratamiento completo puede requerir de dos a cuatro sesiones, durando cada una entre 45 y 60 minutos. Realizarlo por partes permite que la anestesia no afecte a toda la boca a la vez y que el paciente pueda hacer vida normal tras cada cita.
¿El curetaje dental duele?
Gracias al uso de anestesia local, el tratamiento en sí no es doloroso. El paciente puede sentir algo de presión o la vibración de los instrumentos, pero no dolor. Es normal que, una vez pasado el efecto de la anestesia, aparezca cierta sensibilidad dental al frío o al calor y una ligera molestia en las encías, algo que suele desaparecer en 48-72 horas y que se gestiona fácilmente con analgésicos comunes.
Beneficios y resultados del tratamiento
Realizar un curetaje a tiempo es la mejor inversión para no perder los dientes naturales. Sus beneficios incluyen:
- Frena la pérdida de hueso: detiene el avance de la periodontitis.
- Elimina el sangrado: las encías recuperan su color rosado y su firmeza.
- Desaparece el mal aliento: al eliminar las bacterias acumuladas, la halitosis suele desaparecer.
- Mejora la salud general: reduce el riesgo de problemas cardiovasculares vinculados a las bacterias bucales.
Recomendaciones tras el curetaje dental
Para asegurar una buena cicatrización, te recomendamos seguir estos pasos:
- Higiene extrema: cepilla con suavidad la zona tratada, aunque moleste un poco.
- Uso de colutorios específicos: el dentista suele recetar clorhexidina por unos días.
- Evitar el tabaco: el tabaco retrasa la cicatrización y favorece la infección.
- Dieta blanda: evita alimentos muy calientes, picantes o con semillas pequeñas que puedan alojarse en la encía.
Preguntas frecuentes sobre el curetaje
Es normal tener dudas antes de enfrentarse a un tratamiento periodontal. Aquí resolvemos las más comunes:
Simplemente se eliminan las bacterias que el cepillado no alcanza. Notarás que la inflamación baja y que tus encías dejan de sangrar tras unos días.
En España, el precio medio de un curetaje suele oscilar entre los 60 € y 90 € por cuadrante. Si necesitas realizar el tratamiento en toda la boca, el coste total puede situarse entre los 240 € y 360 €. Este precio puede variar dependiendo de si la clínica incluye en el presupuesto las visitas de revisión o pruebas diagnósticas previas, como las radiografías periapicales.
Es posible que, al bajar la inflamación, veas ligeros espacios entre los dientes o que la encía parezca más retraída. Esto no es un efecto negativo del curetaje, sino que la encía está recuperando su posición real tras haber estado «hinchada» por la infección.
La limpieza (o profilaxis) es un tratamiento superficial y preventivo sobre la corona del diente. El curetaje es un tratamiento profundo y curativo que actúa tanto en la base del diente como en la encía interna y la raíz.
Si existe periodontitis, no hay una alternativa eficaz que no sea la limpieza mecánica de las raíces. En casos extremadamente graves, se podría requerir cirugía periodontal, por lo que el curetaje es el paso previo y menos invasivo.
